El Bullying: Un poco de historia
Con frecuencia los alumnos, padres, docentes o periodistas me plantean sus dudas. A menudo no son preguntas fáciles, pero desde aquí voy a intentar apuntar algunas respuestas. (más…)
Con frecuencia los alumnos, padres, docentes o periodistas me plantean sus dudas. A menudo no son preguntas fáciles, pero desde aquí voy a intentar apuntar algunas respuestas. (más…)
El mes pasado informamos de la presentación a los medios de comunicación del Primer estudio sobre bullying y altas capacidades. En esta publicación queremos ofreceros los resultados y el informe mismo para descargar.
Las asociaciones de familiares de alumnos con Altas Capacidades como la catalana FANJAC y la federación española CONFINES nos han manifestado en muchas ocasiones su preocupación por la frecuencia de casos de bullying o acoso escolar entre los alumnos y alumnas con Altas Capacidades, que se cree que pueden constituir un 5% o más del total del alumnado. Ciertamente, estos niños y jóvenes estudiantes destacan fácilmente entre los demás alumnos, su lenguaje o intereses pueden ser distintos de los de sus compañeros de clase, su evolución madurativa sigue un ritmo distinto, y no siempre se adaptan con facilidad a los entornos escolares. En ocasiones son también alumnos con menos relaciones personales dentro de la clase, muy sensibles, con tendencia a las preocupaciones, y muy exigentes (y autoexigentes) lo cual puede hacerlos muy vulnerables a sufrir acoso. No obstante, existen muy pocas investigaciones que indiquen si ello efectivamente está ocurriendo, y ninguna de ellas en territorio español.
Con la voluntad de empezar a reunir datos sobre esta problemática, la asociación NACE ha impulsado un estudio sobre Bullying y Alumnos catalanes con Altas Capacidades, coordinado por el psicólogo Josep Soler, que fue presentado públicamente el día 21 de junio de 2017 en el Institut Municipal d’Educació del Ayuntamiento de Barcelona, obteniendo una importante cobertura por parte de los medios de comunicación.

Dicho estudio está basado en un cuestionario que fue rellenado por 242 familias catalanas de alumnos con Altas Capacidades vinculados a la asociación FANJAC. Y las respuestas obtenidas confirman que las numerosas quejas sobre acoso escolar que recibimos en NACE y FANJAC no constituyen casos aislados, sino que por desgracia la experiencia del acoso escolar es muy frecuente entre los alumnos con Altas Capacidades. En efecto, un 46% de las familias encuestadas, o sea, prácticamente la mitad, reconocían que en algún momento de la vida escolar sus hijos se habían encontrado ante una situación clasificable como acoso escolar. Entre ellas un 22%, casi una cuarta parte, declaraba que su hijo o hija había sufrido acoso durante el curso presente, el 2016-2017.


Por lo tanto el acoso escolar, lejos de consistir en casos esporádicos o fuera de lo corriente, está relativamente extendido de forma silenciosa entre este colectivo de alumnos, afectando de forma parecida a alumnos de sexo masculino y femenino, de Primaria y de Secundaria. Casi la mitad de los casos de bullying detectados en el cuestionario pueden ser considerados de larga duración, puesto que la situación de las víctimas ya era conocida en cursos anteriores.
Aunque muchos de los casos de bullying podrían considerarse de baja intensidad, un tercio de ellos fue cualificado de grave o extremo, provocando en las víctimas síntomas de tipo ansioso o depresivo, miedo a la escuela, aislamiento social, baja autoestima, pensamientos suicidas, malos resultados escolares o necesidad de tratamiento médico o psicológico.

El estudio desveló otros datos muy significativos, como el hecho de que las familias suelen descubrir que su hijo/a sufre acoso por sus propios medios, ya que casi nunca habían sido informadas de ello por parte de las escuelas. Ello indica un déficit importante en el sistema educativo en lo que concierne a la detección precoz de los casos, y que puede deberse también a la frecuente tendencia a minimizar o ocultar casos de acoso escolar en las escuelas e Institutos de nuestro país, así como a la falta de formación del profesorado sobre esta problemática, o de recursos especializados para aquellos casos más difíciles de resolver o que se prolongan en el tiempo.
Según las respuestas de las familias, la gran mayoría de padres y madres se pone en contacto con el centro educativo cuando descubre que su hijo o hija está sufriendo acoso. La mayoría declara estar muy satisfecha o bastante satisfecha con la respuesta recibida, no obstante, un 33% se consideran poco o nada satisfechos. Detrás de la insatisfacción de las familias podemos encontrar reacciones de minimización o negación por parte del centro educativo, medidas ineficaces o que únicamente solucionan temporalmente el problema, así como errores frecuentes como el de cargar la responsabilidad del acoso sobre la propia víctima (lo cual es conocido como la doble victimización). Un 18% de las familias afirma haber requerido ayuda psicológica o de profesionales de la salud para sus hijos motivada por maltratos sufridos en la escuela por parte de compañeros. Un 6% de ellas ha requerido en alguna ocasión la activación de un protocolo de acoso. Un 10% declara haber planificado un cambio de escuela motivado por situaciones de acoso escolar sufridas por sus hijos e hijas.
Esta investigación tiene no obstante varias limitaciones. Entre ellas, el hecho bien conocido de que muchas víctimas de acoso escolar tienden a ocultar las agresiones que están sufriendo por miedo o por vergüenza, o porque tienen dificultades para pedir ayuda, y por lo tanto su situación puede haber pasado desapercibida a sus familiares. Por lo tanto, es muy posible que el número de afectados/as sea mayor del que se detecta a través del cuestionario que se ha empleado.
Finalmente, el estudio detecta que las familias están muy sensibilizadas respecto al problema del bullying, no obstante tienen muy poca información sobre los recursos o las medidas al respecto que existen en las escuelas a las cuales asisten sus hijos e hijas. Precisamente desde NACE o FANJAC hemos detectado con mucha frecuencia el desconcierto que sufren muchos padres y madres cuando descubren que su hijo o hija está sufriendo acoso, porque no saben exactamente qué hacer o a quién recurrir.

Siguiendo esta tendencia, la mayoría de familias encuestadas desconoce si en las escuelas de sus hijos existen programas preventivos dedicados al bullying, o cree que éstos son inexistentes. Aunque la valoración del papel de sus escuelas respecto a la problemática del bullying es relativamente positiva, la mayoría de padres y madres consideran que en esta materia el sistema educativo actual está poco preparado.
En definitiva el estudio revela que, dada la extensión del problema, los alumnos con Altas Capacidades se beneficiarán de acciones efectivas para la reducción del bullying dirigidas al alumnado en general, como por ejemplo la implantación de programas preventivos antibullying de eficacia probada en todos los centros educativos. También será importante reforzar la formación del profesorado que atiende a estos alumnos, que además de conocer los aspectos académicos relacionados con las Altas Capacidades también deberían contar con una preparación específica para detectar y resolver casos de bullying. Se destaca la importancia de mejorar la detección y la resolución de los casos de acoso proporcionando técnicas y recursos especializados a disposición de los docentes, y también mejorar la detección y la atención personalizada de las Altas Capacidades entre el alumnado. El estudio concluye recomendando profundizar en la investigación sobre la problemática del bullying y sobre las Altas Capacidades para que las escuelas de nuestro país puedan conocer y atender mejor a este colectivo de alumnos.
DESCARGA EL INFORME EN ESPAÑOL
DESCARREGA L’INFORME EN CATALÀ
A la luz de los datos que nos ofrece este informe, sugerimos que:
Consideramos elemental enfocar y diseñar las metodologías de trabajo en base a datos reales. Solo así podemos generar las medidas exactas que son necesarias en cada momento.
Es por esto que queremos dedicar una parte de nuestra actividad a esta labor de investigación.
Si quieres participar y colaborar para hacer posible estos estudios y apoyar a NACE en su actuación y desarrollo. Puedes hacer un donativo económico. Por poco que puedas aportar será de gran ayuda.
Todo lo que hacemos: la atención personalizada, el asesoramiento a los centros, el apoyo a las familias, la investigación, la creación de materiales y el mantenimiento de la web, lo ofrecemos gratuitamente. En realidad dependemos de la colaboración de quienes queráis y podáis aportar.
Estos factores determinan el nivel de estrés que sufren los niños y este nivel de estrés desencadena las consecuencias en progresión ascendente: A mayor nivel de estrés, mayor nivel de ansiedad y mayores consecuencias psicológicas y emocionales.
+ Estrés = + Ansiedad = + Consecuencias
¿Qué hacer cuando sabemos que nuestro hijo sufre acoso escolar? En NACE hemos desarrollado una estrategia de intervención sencilla que llamamos las 3 A.
Cualquier falta de atención o duda puede bloquear los canales de comunicación. Hay siete frases que NO DEBES DECIR a quien sufre acoso porque es casi seguro que romperás los puentes con tu hijo.
¿Cómo actuaremos?
Garantizar la seguridad del chico o chica. Ya no puede volver a pasar ningún episodio más. Hemos de exigir que esté protegido en todo momento, y si ocurriese algo la actuación ha de ser inmediata. Una manera de garantizar la seguridad es teniendo por ejemplo un profesor de referencia que actúe inmediatamente. También puede ser muy útil tener un alumno de referencia. Programas de prevención como el T.E.I potencian esta figura (hablaremos de prevención en el próximo artículo).
Haz un relato de todos los hechos que han sucedido. Incluye todos los datos que recordéis, nombres, fechas, circunstancias, consecuencias, testigos, etc. Céntrate en los hechos, no juzgues ni utilices comentarios despectivos, demuestra serenidad y firmeza.
En tus entrevistas con la escuela busca acuerdos concretos. No nos sirven conclusiones como “ya vigilaremos”, “estaremos pendientes”, buscaremos acuerdos y actuaciones consensuadas (por ejemplo: ponerlos en grupos diferentes, alumnos protectores, medidas reparadoras con los acosadores).
La C de cambios. Si no cambia nada seguirá pasando lo mismo. Tenemos que acordar qué cosas tiene que cambiar la escuela, qué cosas tiene que cambiar los acosadores, sus familias, el resto de la clase y también qué cosas la propia persona que está sufriendo los malos tratos y sus familias. Todos podemos hacer algo contra el acoso.
No olvides nunca que tienes el DERECHO a una escuela segura para tu hijo y que la escuela tiene el DEBER de garantizarla.
Y si la escuela sigue negando el problema, intenta culpabilizar a la víctima y a su familia, si no ofrecen ningún tipo de solución tendremos que acudir a instancias superiores. Este es el camino:
Inspección Educativa: Presentaremos los escritos ya entregados en la Secretaría del colegio y añadiremos el motivo de nuestra petición. Los entregamos el día de atención a las familias que tiene asignado el Inspector que corresponda al centro escolar y hablamos con él exponiéndole nuestras quejas. Se comprometerá a hablar con el colegio y buscará información, por eso es importante fijar plazos de seguimiento.
Defensor del Pueblo o del Menor siempre que exista en tu comunidad autónoma. Te atenderán amablemente, aunque lamentablemente tienen poco poder para influir en las autoridades académicas. La repuesta de las mismas puede tardar meses o años.
Denuncia en Policía o Fiscalía de Menores: Siempre que haya lesiones físicas presentaremos la denuncia en comisaría para que quede constancia. Los menores de 14 son inimputables, por lo que esas demandas no prosperarán. Lo mejor si empezamos la vía judicial es demandar al centro escolar por dejación de funciones. Recordamos que es su obligación garantizar la seguridad de todos sus alumnos.
NACE colabora con diferentes asociaciones Españolas en todas las cuestiones relacionadas con el acoso escolar que os puedan afectar, por lo que no dudéis de poneros en contacto con nosotros para cualquier tipo de ayuda y orientación que necesitéis. Lo que queremos son niños felices en escuelas felices. Estamos para ayudaros.
Cambios Ahora pasan cosas que antes no pasaban: Bajada de notas, pérdida o deterioro frecuente del material escolar, cambio de itinerario para ir al colegio, desinterés por salir o relacionarse, pérdida de amigos, señales en el cuerpo (moratones, arañazos…) o en la ropa (descosidos, falta de botones, extravío de prendas…), irritabilidad o mal humor en casa (protesta, no hay quien lo aguante…), llanto aparentemente injustificado…
Campanas: No quiere ir al colegio, presenta el síndrome del “domingo por la tarde”, que no es otra cosa que la somatización de la angustia y del miedo (dolor de cabeza o de estómago, náuseas…) La intensidad de estos síntomas suele ser proporcional al tiempo que llevan padeciendo la situación, y se convierte en claro indicador de la gravedad del acoso escolar que está sufriendo la persona.
Cuerpo: El cuerpo no miente. El niño se encoge, mira al suelo, quiere pasar desapercibido, se asusta fácilmente ante cualquier gesto, pierde la alegría y el brillo de los ojos… Puede también presentar trastornos de la alimentación (anorexia, bulimia) y también autolesiones (cortes en brazos y piernas) Hay que prestar especial atención a los chicos que llevan manga larga, incluso cuando hace calor)
Cuantas más “C” observemos en el comportamiento de los chicos, más probabilidades hay de que estén sufriendo acoso escolar o cualquier otro tipo de maltrato. Cuanto más tiempo pase sufriendo acoso escolar, peores consecuencias puede haber; por eso es importante la detección temprana, saberlo lo antes posible para acabar con el acoso y minimizar las secuelas en la persona que lo padece (estrés postraumático, fobia social, depresión, etc…) Una vez detectado que nuestro hijo sufre o puede estar sufriendo acoso escolar, ¿qué hacer?… ¡No te pierdas nuestra próxima entrega!
Texto de: Javier Pérez y Carmen Cabestany
Lola no quiere ir al colegio. Según se va acercando la hora se pone mala, se enfada, se inquieta…. Sabe que se meterán con ella, que se volverán a reír de ella, que la llamarán fea, gorda o cualquier otra cosa que se inventen para hacerla sufrir. Los padres de Lola no saben qué sucede. Siempre trae los cuadernos rotos y pierde mucho material escolar. Se preocupan, le preguntan… pero ella nunca dice nada, hasta que un día algo pasa que pone en evidencia la situación.(más…)